lunes, septiembre 05, 2005

La Caída del Zopilote Negro

Este Domingo fue un día muy singular, mucho más emocionante que la película a la que parafraseo en el título.

Ante el arribo de Myriam y José, viajeros españoles que llegaban a nuestro país, fue inminente la organización de un tour turístico por la ciudad, así que Alma, José, Arturo y un servidor, fuimos los acompañantes de nuestros foráneos amigos.

Comenzamos por el centro, visitando Bellas Artes y El templo mayor, donde José se ahorro $38 por renegar de los gachupines, y es que si eres nacional, la entrada es gratis.

Después de una caminata por el templo, su museo y la plancha del zócalo; fuimos a buscar algo que comer, y paramos en un típico puesto de quesadillas urbano. Cual fue nuestra sorpresa al ver que los ibéricos comían quesadillas de flor de calabaza con tortilla de maíz azul y salsa, sin que la venganza de Moctezuma los atacara.

Posteriormente fuimos a ver otro singular espectáculo. Cada domingo primero de mes, en el museo de las intervenciones, la banda de gaitas del batallón de San Patricio (hablando de héroes y antihéroes) da un espectáculo al aire libre y esta vez los invitados especiales fueron los pilotos del escuadrón 201 . Así que disfrutamos de buena música de gaitas por una hora. Ahí se unieron a la misión Karo y Ariel















Nos dirigimos después al Jarocho, en coyoacán, donde unos extraños ejemplares rastafaris blancos y altos se ponían a acompañarnos con sus cantos. Definitivamente un singular concepto de México tenían ahora los españoles, muy diferente a los indios con zarape recargados en un nopal.

Posteriormente, pasamos por Rita y un poco después nos encontramos a las 9 pm abordando una chinampa en Xochimilco, donde Ariel “Tenía que salir con su numerito” y tratando de emular a los voladores de Papantla en la proa de la singular embarcación, iluminada por unas veladoras y con muchas chelas en la mesa, se zambulló en las aguas del canal. Después de rescatarlo de dentro de las aguas ominosas y primigenias de Xochimilco, y ver como todos sus ya tradicionales, artilugios tecnológicos seguían escurriendo, continuamos, no sin tomarlo como botana todo el viaje (es que ya se habían acabado los Takis) cantando todos en coro:
"Me caí de la nube en que andaba, como a veinte mil metros de alturaPor poquito que pierdo la vidaEsa fue mi mejor aventuraPor la suerte caí entre los brazosDe una linda y hermosa criatura".
Claro la criatura fue uno de los profundos que habita en esas turbias aguas y ahora goza de un sombrero muy "chic" ...Hey!!


El día acabo en casa de Ariel donde la última vez que vi el reloj eran las 4 am. Posteriormente, pasadas las 7 am, me dirigí a mi casa, con Karo, que ahora me entero, es mi vecina. Fue una experiencia extraña recorrer el mismo camino que hago diario a la misma hora, pero en sentido contrario.


Fue un domingo para recordar, sin embargo, si vuelven a hacer algo en domingo, porfavor, recuérdenme decir que no.

3 comentarios:

Errantus dijo...

Recuérdennos, cielo. El lunes fue nefasto en la oficina. De por sí parezco Garfield, ahora más.

No lo vuelvo a hacer... hasta la otra. ;)

Unknown dijo...

Yo estuve en la oficina de cuerpo presente. Y a la fecha sobrevivo, aunque mi celular y mi pda no.

Y todavía acompañé a nuestros hispanos amigos el lunes a Garibaldi, a tomar tequila y escuchar mariachis en el Tenampa.

¡Ah que zopilotazos!

Anónimo dijo...

Cierto... imaginemos la siguiente escena...

Lunes, de esos lunes buenos, en los que hago cerca de hora y veinte nomàs pa' llegar al trabajo.

Como si nada, enciendo el monitor, comienzo a contestar correos electrónicos.

10.00 am... nada en especial, sigo peleando con algunos proveedores.

11.00 am, suena el teléfono, reviso el identificador... allí está el bastardo llamando ja, un chascarrillo para pasar la mañana, cuando las palabras "sabes donde nada ese cabron de tu amigo, lo anda buscando el supervisor" y demás cosas que aún no puedo recordar.

Simpático el muchacho se va de farra y no contesta el celular, cuando por fin me decido a marcar a su casa una voz grave contesta con el "BUUUEEENNOOOO" allí supe que fue una de esas pedas memorables.

Muy bien mi estimado, sino son ahora pus cuándo??

Solo que avisa para que sepamos que decir de que no has llegado.

Saludos,
Elihu Josafat

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